1.7.12
Ella me lo dio. Lo juro. Me dio su propio abrazo de despedida. Y yo la sentí y supe de quien era. Sabía que lo necesitaba y me lo dió. Sentí su brazo, en mi espalda. Sentí su calor. Irónico, ¿no?
Y después pensé: "se terminó". Como todo, en realidad. Y por eso lloro. Duelen los recuerdos.
No quería abrir los ojos, porque sabía que se iba a ir. Pero no, ¿sabés? Se quedó. Un ratito, y después ya se tuvo que ir. No miré atrás. No era justo. No lo hubiera querido.
Y así fue como se despidió de su brujita.
Porque sí, se acordaba de mí.
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Así te despido, Nain querida. Fuiste una guerrera, una valiente. Luchaste. Enterraste a todos tus seres queridos, y aún así, seguiste adelante.
Y ahora te vas, a juntarte con tu Alfredo.
Siempre voy a ser tu brujita
A Roswen (1915-2012)
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